La fecha conmemora los hechos ocurridos en 1952 en Daca, cuando un grupo de estudiantes perdió la vida al defender el reconocimiento del bengalí como lengua oficial, convirtiéndose en un símbolo del derecho de los pueblos a preservar y utilizar su propia lengua. Desde entonces, este día nos recuerda que las lenguas no son únicamente herramientas de comunicación, sino también expresiones profundas de identidad, memoria colectiva y transmisión de conocimientos.
En el ámbito educativo, la lengua materna desempeña un papel fundamental. Aprender en la propia lengua durante los primeros años favorece la comprensión, fortalece las bases cognitivas y mejora el rendimiento académico general, ya que el alumnado puede construir nuevos aprendizajes desde un marco lingüístico que domina y comprende plenamente. Además, reconocer y valorar las lenguas familiares en contextos escolares diversos contribuye a garantizar la igualdad de oportunidades, especialmente en entornos multiculturales o con presencia de alumnado migrante. Cuando la escuela invisibiliza la lengua de origen, pueden generarse barreras en el aprendizaje y en la autoestima; en cambio, cuando la incorpora y la respeta, refuerza el sentido de pertenencia y promueve una convivencia más inclusiva.
El Día Internacional de la Lengua Materna también pone el foco en la preservación de las lenguas en riesgo de desaparición y en la responsabilidad de los sistemas educativos para proteger este patrimonio inmaterial. Apostar por una educación que valore el multilingüismo no solo enriquece culturalmente al alumnado, sino que fomenta el respeto, el diálogo intercultural y una ciudadanía más abierta y democrática. En definitiva, esta conmemoración es una invitación a repensar la práctica educativa desde la inclusión y la equidad, recordando que cada lengua representa una forma única de comprender el mundo y que garantizar su reconocimiento es también defender el derecho a una educación en igualdad.
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